El precio de comprometer el futuro
ATOME, inteligencia artificial y la decisión de Paraguay sobre cuánto vale reservar su energía.

Una reserva de energía contiene una decisión sobre el futuro. Durante el plazo del contrato, esa capacidad tendrá un destinatario, unas condiciones y un precio. Otros proyectos tendrán que esperar, encontrar otra conexión o construir una alternativa.
El conflicto entre ATOME y ANDE vuelve concreta esa elección. También coincide con anuncios de grandes centros de datos para inteligencia artificial. La pregunta que me interesa es cuánto debería cobrar Paraguay por comprometer su energía y qué debería exigir a cambio.
Una terminación anunciada, una disponibilidad por comprobar
El 1 de octubre, ATOME notificó la terminación de su acuerdo de compra de energía de 2022, ampliado a 145 MW. La medida será efectiva al cierre de 2026. La empresa mantiene abierta la negociación de un nuevo contrato. Por ahora, ese anuncio no permite afirmar que los 145 MW estén disponibles para otro comprador. Comunicado de ATOME
El proyecto había anunciado un financiamiento de aproximadamente US$665 millones, compuesto por US$420 millones de deuda y unos US$245 millones de capital. La documentación contemplaba condiciones para los desembolsos. Esa cifra describe la dimensión prevista del proyecto; no acredita una pérdida de US$665 millones ya invertidos. Documentación del financiamiento
ATOME sostiene que Paraguay vulneró sus compromisos de inversión. La Procuraduría informó el 17 de septiembre que había recibido una notificación de controversia, con un período de tres meses para explorar una solución amistosa, y que entonces no existía un arbitraje iniciado. Son posiciones dentro de una controversia; no corresponde anticipar quién tiene razón sin analizar los instrumentos y su ejecución. Declaración estatal reproducida por ATOME
Mi lectura es que pueden coexistir dos efectos: capacidad que eventualmente pueda reasignarse y una señal de incertidumbre para futuros inversores. Una oportunidad de suministro pierde atractivo si financiar el próximo proyecto se vuelve más caro por dudas sobre las reglas.
Tres compromisos que conviene separar
Garantizar suministro, establecer su precio y reservar potencia son decisiones relacionadas, pero distintas. Un contrato puede durar muchos años y prever ajustes de tarifa. También puede entregar capacidad por etapas y retirar reservas que no se utilicen bajo condiciones pactadas.
Por eso no fijaría un límite universal de tres años. La propia documentación de ATOME preveía unos 40 meses hasta el comienzo de producción desde el primer desembolso. Un proyecto puede necesitar más tiempo para construirse que el plazo que se le ofrece para conocer sus costos. Plazo anunciado
Sí estudiaría revisiones cada tres años, con una fórmula acordada desde el inicio: qué se actualiza, con qué referencia y dentro de qué límites. La previsibilidad puede estar en la regla de ajuste. Una renegociación discrecional periódica generaría otra forma de incertidumbre.
Para nuevas adjudicaciones, favorecería reservas por etapas, garantías proporcionales e hitos verificables de financiación, construcción y consumo. Quien necesita una conexión futura debería asumir parte del costo de mantenerla disponible. Las condiciones de liberación de potencia deben quedar escritas antes de que aparezca el desacuerdo.
Lo que cuesta una diferencia de tarifa
Un ejemplo hipotético dimensiona la discusión. A una utilización del 90%, 145 MW equivalen a unos 1,14 millones de MWh anuales. Una diferencia de US$10 por MWh representa aproximadamente US$11,4 millones de facturación bruta por año.
El cálculo no demuestra un subsidio ni una ganancia para ANDE. Omite costos de suministro, red, pérdidas, garantías y condiciones contractuales. Tampoco prueba que exista otro comprador dispuesto a pagar más. Muestra por qué una comparación seria necesita mirar el contrato completo.
Una tarifa diaria podría servir para consumos flexibles. Para inversiones que requieren continuidad, consideraría combinar un bloque firme con una parte variable y reglas de interrupción compensada. El precio de referencia tendría que reflejar condiciones comparables de entrega, ubicación y calidad del suministro.
También reservaría espacio para el crecimiento de hogares y empresas locales. La capacidad que puede contratarse responsablemente debe evaluarse con escenarios de demanda, disponibilidad hídrica y restricciones de la red. Una reserva contractual de potencia y un suministro físicamente disponible en cualquier punto del país no son equivalentes.
La IA entra en la conversación, con sus propias exigencias
Los promotores de Iguazú AI City anunciaron una demanda final de 280 MW y una tarifa inicial de US$45/MWh con ajustes anuales. Al 30 de septiembre describían la firma con ANDE como inminente. Es un anuncio relevante; no demuestra por sí solo financiación desembolsada, ocupación del centro ni consumo operativo. Tampoco acredita una relación con la potencia contratada por ATOME. Entrevista a los promotores
La electricidad es una ventaja, pero evaluaría también conectividad, refrigeración, calidad de servicio, clientes y capacidad financiera. La IEA advierte que la incertidumbre sobre la demanda de centros de datos puede dejar inversiones eléctricas mal dimensionadas. Recomienda gestionar mejor las solicitudes de conexión y asignar correctamente los costos de nuevas redes. IEA, Energy and AI
Tampoco daría por terminada la minería de Bitcoin. Su resultado depende de equipos, tarifa, dificultad de la red y costo de capital. HIVE reportó margen operativo bruto positivo y pérdida neta consolidada para el ejercicio terminado en marzo de 2026. Es un recordatorio de que cubrir la operación y recuperar toda la inversión son evaluaciones distintas; esos resultados no prueban la rentabilidad actual de cada instalación paraguaya. HIVE
Qué pediría a cualquier nuevo actor
Compararía el valor neto para Paraguay por cada MW comprometido: ingresos eléctricos, infraestructura financiada, impuestos, empleos y proveedores locales, costos ambientales y riesgos asumidos por el sistema. El monto anunciado de inversión es una parte de esa evaluación; importa cuánto se ejecuta y qué beneficios permanecen en el país.
Buscaría reglas capaces de admitir tecnologías nuevas sin depender de acertar cuál será la próxima ganadora. Eso exige competencia transparente, criterios comparables y obligaciones exigibles. Si aparece un uso más valioso, el país debería conservar alguna capacidad para recibirlo; si un inversor cumple, debería poder confiar en lo que se acordó.
Mi posición es ofrecer previsibilidad y cobrar el valor de comprometerla. Paraguay puede atraer proyectos de largo plazo mientras conserva opciones mediante contratos bien diseñados y una asignación gradual de su capacidad.
¿Cuánto vale garantizar energía hoy y cuánta libertad queremos conservar para mañana?
Fuentes consultadas el 2 de octubre de 2026. Se distinguen anuncios empresariales, posiciones de las partes, cálculos hipotéticos y opinión editorial. No se ha verificado una reasignación de los 145 MW ni se formula una conclusión jurídica sobre la controversia. La ilustración es conceptual y generada con IA; no representa instalaciones reales.